Arte Cinético




Calder


Arte Cinético
El concepto "cinético" se incorporó de una manera definitiva al ámbito ar­tístico, para definir un tipo concreto de manifestación, en 1955; en esa fe­cha se celebró una exposición en la que se reunieron obras dotadas de movimiento, realizadas por artistas de procedencias muy diversas, como Tinguely, Agam, Bury, Calder, Duchamp, Soto, ]acobsen y Vasarely. Con ocasión de esta muestra en la galería Denise René de París, se publicó el manifiesto amarillo en el que, en diversas ocasiones, aparecía el concep­to -cinético», así como el de “plástica cinética”.
Desde luego, el hecho de que una serie de artistas se preocupas­e por introducir el movimiento en su obra no era algo absoluta­mente nuevo, pues en distintos momentos del siglo XX existieron pintores o escultores interesados por el dinamismo. Ya los futuristas italianos habían dejado muy claro en sus manifiestos que el mo­yimiento y la velocidad eran aspectos esenciales y que debían quedar integrados en la obra artística; y los hermanos Pevsner, An­ton y Naum Gabo, que durante un tiempo actuaron en el seno del Constructivismo, redactaron en 1920 el Manifiesto realista en el que aludían a los "ritmos cinéticos». Si además se tienen en cuenta algunas obras concretas, como el Modulator Lichtrequisit, de László Moholy­ Nagy, se comprenderá hasta qué punto algunos artistas sentían un acusa­do interés por trabajar en obras de arte que tuviesen puntos de contacto. con la experimentación propia de la ciencia.
Otro de los artistas que también puede considerarse como un auténti­co precursor del Cinetismo es Marcel Duchamp, quien, en los años treinta, realizó los llamados Rotoreliefs. Se trata de obras tridimensionales que tie­nen un motor que el observador puede poner en marcha gracias a un me­canismo. De este modo, la pieza constituida por un círculo, en el que están pintadas una serie de circunferencias concéntricas, gira y genera una gran sensación dinámica.
Al observar todas estas aportaciones se puede llegar a afirmar que, du­rante el siglo XX, una de las preocupaciones de ciertos artistas fue, sin duda alguna, el hecho de integrar el movimiento en su obra. Sin embargo, también es cierto que hasta mediados de los años cincuenta este interés no se convirtió en la finalidad primordial. Sólo a partir de ese momento debe hablarse de Arte Cinético propiamente dicho. Como se verá más adelante, dentro del grupo de artistas cinéticos sobresale Victor Vasarely, que, desde los años treinta, realizaba pinturas en las que la sensación de movimiento era el factor prioritario. Aunque tales realizaciones deben considerarse como precedentes claros del Cinetismo, no deben incluirse en esta tendencia, ya que son figurativas. El Arte Cinético es siempre abstracto, ya sea bidimensional o tridimensional.

Clasificación de las obras cinéticas
Debido a la gran diversidad de obras existentes dentro de la tendencia artística del Cinetismo, se ha realizado una clasificación de 1as mismas para clarificar y diferenciar estas aportaciones.
En primer lugar, se encuentran las obras de carácter bidimensional o tridimensional con movimiento real. Generalmente, están dotadas de mo­tores que permiten que toda la obra, o bien determinadas piezas de la misma, se mueva. Se incluyen dentro de esta tipología las realizaciones basadas en proyecciones lumínicas, pues se considera que el movimiento luminoso también corresponde a este grupo en el que el dinamismo es fundamentalmente real.
En segundo lugar, se consideran las obras bidimensionales o tridimensionales estáticas, pero que poseen efectos de carácter óptico. Esta topología corresponde al denominado Op-Art (abreviatura del Optical Art).
Y, por último, las obras bidimensionales o tridimensionales transfomables, en las que se requiere el desplazamiento del espectador para ser aprehendidas en su totalidad. o bien la manipulación directa que éste pueda realizar sobre ellas, con la que se logra un movimiento que puede ser vibratorio, de vaivén, etc.
La segunda tipología apuntada, la que corresponde al Op-Art. es sin duda, la que más adeptos tuvo; y, no obstante, para ciertos sectores de la crítica de los años sesenta, no debía incluirse en el seno del Cinetismo, pues en sus obras el movimiento no es real sino ilusorio, ya que proviene de toda una serie de efectos derivados de la incapacidad de la retina hu­mana para situar como estáticos determinados objetos que, por el modo en que están constituidos, dan la sensación de movimiento.
Aún así, según el historiador Frank Popper -el mayor estudioso del Arte Cinético- todas las tipologías mencionadas corresponden a esta ten­dencia artística, pues lo esencial es la sensación que se produce en el ob­servador.
Dentro de la modalidad del Op-Art existen obras muy distintas, pues responden a diferentes tipos de ilusiones ópticas. Así, entre las piezas más significativas que generan ilusiones de carácter óptico pueden distinguir­se dos grandes grupos: por un lado, las figuras de carácter ambiguo, for­madas por un juego de figura-fondo o bien por un juego de perspectivas opuestas; y, por otro, las que suponen una agresión a la retina, creadas gracias a imágenes persistentes, al efecto de muaré o a la ubicación inesta­ble de formas y colores.

Victor Vasarely




El artista húngaro Victor Vasarely (1908) ha sido considerado por la historiografía del arte contemporáneo como el padre del Arte Cinético. Llevó a cabo sus estudios en su país de origen, y su asistencia al “Mühely”, funda­do en 1928, permite afirmar la influencia de la Bauhaus en su formación. La escuela Mühely había sido creada por el profesor Alexander Bortnyik en Budapest, y seguía el modelo de la escuela estatal alemana de la Bauhaus. Sin embargo, pese al interés de Bortnyik por realizar una tarea similar a la de los alemanes, no pudo desarrollar la idea originaria en su totalidad, pues se enfrentó a graves problemas económicos. Por este motivo, su escuela acabó convirtiéndose en un centro dedicado esencial­mente a las artes gráficas. A pesar de estas limitaciones, Vasarely apren­dió allí todo lo relacionado con la organización de la obra según los prin­cipios geométricos, entre los que destacan las leyes de proporción y ritmo creadas tanto a través de elementos compositivos como por la ma­nera de tratar el color.

Vasarely siempre se interesó por la pintura de los artistas abstractos, de manera especial por la de Mondrian y Malévich, y tanto en su propia pin­tura como en sus escritos se puede detectar fácilmente hasta qué punto llegaron a influir en su pensamiento artístico. La idea de Malévich expre­sada en su célebre pintura Composición suprematista: blanco sobre blan­co atrajo enormemente a Vasarely, que llegaría a afirmar que «ir más allá (de esa pintura) significa, en lugar de caer en la nada, introducir en la pintura dos nociones nuevas: el movimiento y el espacio-tiempo».

En su larga trayectoria artística pueden distinguirse períodos bien diferenciados. Así, entre los años 1929 y 1939, Vasarely se dedicó a realizar di­bujos destinados a la publicidad en los que constantemente recurría a emplear efectos ópticos, pese a que aún no se había decidido a seguir una trayectoria artística definida. Todas sus obras pictóricas efectuadas antes de trabajar en la abstracción cinética, lo que sucedió a partir de 1948, han sido situadas por Vasarely en lo que él llama «período cristal".

De 1948 data su Homenaje a Malévich, pintura en la que sólo emplea los neutros -blanco, negro y gris- y en la que pueden verse dos cuadrados en perspectiva, en forma de rombos. En ella se encuentra claramente im­plicita la idea de dinamizar la forma del cuadrado empleada por el artista abstracto ruso. A partir de ese momento, la investigación llevada a cabo por Vasarely le conduciría a trabajar con el blanco y el negro, exclusivamente, durante un período bastante largo. Vasarely explicó los motivos esenciales de esta restricción al afirmar que el contraste blanco-negro es el que más afecta la retina humana y que, por otro lado, permite una mejor difusión en revistas y periódicos.


Dentro del período «blanco-negro» pueden distinguirse tres tipos de realizaciones. En primer lugar se encuentran los fotografismos, obras basadas en el empleo de la fotografía. El artista realizaba pequeños dibujos constituidos por líneas perfectamente paralelas y después los aumen­taba por procedimientos fotográficos. En segundo lugar aparecen las obras «profundas cinéticas", que consisten en superponer dos o más foto­grafismos pintados en planchas de plexiglás, colocadas de manera que entre cada una de ellas quede un espacio de unos centímetros. En este tipo de obras, la sensación de movimiento se obtiene gracias al desplazamiento del espectador. Y, por último, se hallan las "unidades plásticas blancas y negras», que son pinturas en las que configuraciones como el cuadrado y su forma dinámica, el rombo y el círculo con su correlato en perspectiva, la elipse, constituyen los elementos básicos de sus composiciones.
A partir de 1959, y hasta mediados de los años sesenta, la obra de Vasa­rely experimentaría una transformación profunda, puesto que el color comenzaría a convertirse cada vez más en protagonista de sus pintura. El artista ha llamado a esta etapa "período del folclore planetario», que pone de manifiesto el creciente interés que Vasarely sentía por la ciencia. Según sus propias palabras, devoraba "numerosas obras sobre la relatividad, la mecánica ondulatoria, sobre la cibernética, sobre la astrofísia”.
A partir de 1964 Vasarely intentaría escapar de la retícula habitual que configura sus obras anteriores introduciendo la figura geométrica del hexágono; de ahí surge la denominación del período: “homenaje al hexágono”. Ampliaría asimismo la gama cromática empleada, recurriendo al juego de perspectivas opuestas para lograr la sensación de máximo dinamismo que se desprende de estas realizaciones.
Uno de los períodos más interesantes, por su variedad, es el correspondiente a las series CTA, Vega y OND. La palabra CTA se utiliza en astronomía para identificar las señales que provienen de otras galaxias. En las obras CTA de Vasarely, el círculo es la base de la composición y se re­pite en un fondo dorado y plateado. En esta serie, Vasarely evita los contrastes acusados y recurre a las gradaciones tonales; realiza sombreados ­en las zonas de los bordes de las figuras, mientras que las zonas centrales aparecen iluminadas. La serie Vega (nombre de una estrella de la conste­lación de Lira) emplea el cuadrado como elemento base, pero sometido a deformación. Al dilatar el cuadrado base surge una figura convexa. En cambio, al encoger el cuadrado base surge una figura cóncava. Estas pinturas corresponden a la serie OND (palabra tomada de la ondulatoria) .
La obra de Victor Vasarely se encuentra reunida en gran propia fundación, en Gordes, una población del sur de Francia. El hecho de que Vasarely se instalara a vivir en París determinó que la capital francesa se convirtiera en el centro en el que se desarrolló el Arte Cinético.


Jesús Rafael Soto


De origen venezolano y afincado en París a partir de 1950. Jesús Rafael Soto (1923) inició sus estudios de arte en la Escuela de bellas artes de Caracas. En aquella época, en su país se conocían muy pocas cosas respecto a todo lo relacionado con las primeras vanguardias. Se estudiaban sobre todo, los movimientos artísticos de fines del siglo XIX, especialmente a los impresionistas y postimpresionisras. A su llegada a la capital francesa Soto descubrió la pintura abstracta y comenzó a interesarse por la obra de Mondrian y por el Suprematismo de Malevich.
En 1953, inspirado por sus conocimientos de música dodecafónico, Soto inició su pintura de carácter serial, basada en el empleo de los tres colores primarios, sus complementario, y el blanco y el negro.
A través de permutaciones con las series de puntos de colores pintados sobre la superficie desarrolló un arte que ya poseía características cinéticas. La repetición de elementos origina una fatiga en la retina que da lugar a que e produzca un desplazamiento de carácter ilusorio, en el campo visual.
Entre 1954 y 1955 investigó las posibilidades que le brindaba el empleo del plexiglás pintado, que, al ser transparente, proporciona toda una serie de efectos sumamente interesantes. Efectuó piezas tridimensionales, reuniendo, mediante varillas de acero, diversas planchas pintadas con puntos o líneas de colores distintos. De ese modo, cuando el espectador se desplaza ante sus obras, percibe aspectos siempre diferentes en la misma pieza.
A partir de 1958 Soto realizó obras colgantes, en las que empleó varillas ­muy finas metálicas o de materiales plásticos, que se mueven con el aire. Este tipo de obra conecta con otras realizaciones que Soto denomina “penetrables” y que constituyen auténticos environments en los que el es­pectador-participante puede llegar a introducirse y obtener múltiples se sensaciones no sólo visuales, sino también auditivas y táctiles.
Durante los años sesenta Jsús Rafael Soto experimentó con otros materiales, sobre todo con planchas de acero pintadas con un finísimo raya­do de muaré sobre las que disponía piezas clavadas en forma de cuadrados de colores puros. El contraste respecto al fondo es tan fuerte que agrede a la retina y se produce la sensación de que la obra se mueve.
Afines de esa década e inicios de la siguiente efectuó esculto-pinturas, como la pieza titulada Ana, en las que usó un plafón de madera como soporte. Sobre él pintaba las finas líneas paralelas en blanco que constituyen el fondo de muaré y después situaba en la parte superior un clavo del cual suspendía un hilo de nylon. En este hilo ensartaba varillas de aluminio pintado de color que pesan muy poco y que oscilan al mínimo soplo de aire. Incluso el mero hecho de pasar caminando ante este tipo de piezas genera el movimiento en ellas. Se trata de obras muy delicadas que exigen un montaje específico cada vez que se muestran en un determinado lugar.
En los últimos años, Soto alterna sus estancias en París con temporadas en su país de origen.

Yaacov Agam
Nacido en Israel en 1928 y llamado Yaacov Gipstein, adoptó el apellido de Agam en París, en 1953, cuando efectuó su primera exposición individual. Su infancia y adolescencia transcurrieron en Israel. Su primer contacto con el arte se produjo en 1940, cuando de manera autodidacta descubrió la obra de Van Gogh, y se apasionó por elle. Más tarde, descubrió a Rembrandt, Gustavo Doré, Daumier y Soutine. En 1946 ingresó a la academia de arte de Jerusalén, donde tuvo como profesor a Mordecai Ardon, que había estudiado en la Bauhaus de Weimar. Ardon, al descubrir las posibili­dades de su discípulo, le recomendó que ampliase sus estudios en Zurich, en la academia de Johannes Itten, el famoso profesor de la escuela de la Bauhaus que había desarrollado un método propio de enseñanza y una teoría de los colores. Así, durante el año 1949, Agam asistió a los cursos impartidos por Itten y, además, frecuentó las clases de Siegfried Gideon. También estudió historia y composición musical en la universidad.
Poco después viajó por Italia y Francia y, finalmente, en 1951, decidió instalarse en París.
En sus primeras pinturas se advierte la influencia de la música, al igual que en el caso de Soto. De 1953 son sus Pinturas polifónicas, en las que se aprecia su interés por el movimiento.
En la década de los sesenta, Agam trabajó con planchas de aluminio que no poseían una superficie lisa, sino articulada, siguiendo un ritmo en zig-zag. Al pintar sobre ellas determinadas configuraciones geométricas en colores distintos y vivos, logró efectos extraordinariamente dinámicos. El espectador debe ir cambiando su posición respecto a la pintura para llegar a asimilar todas las posibilidades que ésta le ofrece.
Aparte de las obras pictóricas, Agam ha realizado importantes obras escultóricas en acero cromado como Tres tiempos, tres espacios, para una plaza de Nueva York, o bien Las cien puertas, para la residencia del presi­dente de Israel, en 1972.
Su actividad como creador, de ambientes resulta también muy interesante, y llegó a realizar un Salón Agam para el Centro Georges Popidou en París. Se trataba de una habitación cuyas paredes eran de plexiglás pintado de colores; dentro de ella se tenía una noción espacial muy distinta a la de fuera.
En otras piezas, Agam puso de manifiesto su sentido del humor como en Sólo somos pompas de jabón, del año 1969. Esta pieza consiste en una plancha de aluminio que cuenta con un motor situado en la parte posterior y que va lanzando pompas de jabón sin parar.
Es evidente que en algunas de las piezas creadas por los artistas cinéticos existe un deseo de resaltar el posible carácter lúdico de la obra de arte.

El G.R.A.V.
Al iniciarse la década de los sesenta se fundó en París el G.R.A.V. (Groupe de Recherche de Art Visuel), formado por los artistas Sorino, Stein, Yvarald, García Rossi, Morellet y Le Parc. En muchas ocasiones crearon obras en equipo con un marcado carácter lúdico. Entre ellas destacan Laberinto, para la tercera Bienal de París en 1963, o Una jornada en la calle, de 1964. en ambos casos se trataba de crear unos ambientes que el espectador participase de modo activo, contribuyendo así a ampliar los posibles significados de los montajes realizados. En Laberinto consistía en una serie de zonas, distribuidas en un espacio interior, en las que se habían disapuesto elemento bidimensionales o tridimensionales que poseían distintas formas de movimiento. En alguno casos, estaban dotados de motores que el propio espectador ponía en marcha.
Un sentido más amplio y con mayor repercusión en un público global –no interesado forzosamente por cuestiones relacionadas con el arte cinético- tuvo la obra Una jornada en la calle. Los artistas se situaron en luga­res estratégicos de la ciudad -bocas de metro, paradas de autobús, plazas públicas - e invitaron a la gente a participar en acciones lúdicas, dirigidas a experimentar con el Cinetismo. A veces, se trataba de que los participantes subieran a unos calzados especiales, dotados de muelles; en otras ocasiones consistía en probarse unas gafas rayadas que, al mover la cabe­za. daban la sensación de que todo lo que se veía se encontraba en movi­miento. En cierto modo, puede decirse que eran auténticos happenings que intentaban obtener sensación de movimiento o bien experimentar el movimiento en sí, ligado a objetos artísticos.
Se efectuaron acciones en distintos momentos y lugares de Francia y, habitualmente, los artistas del G.R.A.V. contaron con una amplia participación. De todos modos, no siempre estuvieron de acuerdo en el tipo de acciones a llevar a cabo, y por este motivo existieron desavenencias entre algunos de sus miembros. Finalmente, el grupo se disolvió en 1968 y cada artista continuó, por separado, experimentando en terrenos diferentes.





De todos los componentes del G.R.A.V., el que más fama tuvo, gracias creaciones particulares, fue Julio Le Parc (1928), que llegó a París en 1958 procedente de Argentina, su país natal.
En un primer momento, entre 1958 y 1960, Le Parc realizó solamente bidimensionales dentro de la modalidad del Op-Art. Se trata de pin­turas en las que dispone progresiones de configuraciones geométricas simples -cuadrados, círculos, rectángulos, etc.-, distribuidas sobre el so­porte según un ritmo preestablecido. El color se utiliza en acordes de una ama compuesta por catorce colores que incluyen tanto fríos como cálidos. Más tarde, a partir de 1960, experimentó con obras tridimensionales y efectuó también obras con proyecciones lumínicas, en ambos casos considerando la importancia de movimiento real.
Otro artista importante dentro del Cinetismo es el húngaro Nicolás Shöffer (1912) que en 1936 se instaló en París para estudiar en la escuela de bellas artes. A partir de 1948 comenzó a desarrollar sus teorías sobre el “espacio-dinamismo”. Las primeras esculturas en la que se aborda la problemática planteada en sus textos son de 1950. Resultan especialmente interesantes la obras lumínico-dinámicas, de fines de los años cincuenta, dotadas de movimiento gracias a la utilización de motores.
Es innegable que París se convirtió en una auténtica meca para los artistas que e interesaron por el arte cinético. En esta ciudad no sólo desa­rrollaron sus actividades los pintores y escultores franceses, sino que por ella pasaron artistas procedentes de otros lugares, tanto de Europa como de Iberoamérica. Aparte de Soto, también residió en París otro venezolano, Carlos Cruz-Díez, que experimentó fundamentalmente con la crea­ción de ambientes cromáticos y lumínicos.
Algunos artistas españoles, como los que constituyeron el Equipo 57- que funcionó desde 1957 hasta 1964 y que estaba formado esencialmen­-e por Jo é Duarte, Ángel Duart, Agustín Ibarrola y Juan Serrano-, o Jordi Pericot y el propio Eusebio Sempere estuvieron trabajando en la capital francesa durante varios años. En todos ellos se percibe la influencia de la obra de Yictor Vasarely, así como de la abstracción pura geométrica.

Eusebio Sempere
Eusebio Sempere (1923-1985) había estudiado en la Escuela de bellas ar­tes de San Carlos de Valencia. Viajó a París en 1948, gracias a la obtención de una beca, y allí tuvo ocasión de descubrir la obra de Wassily Kandinsky, que le influiría notablemente. Sus primeras pinturas, en las que ya se hace patente su interés por lo cinético, recuerdan ciertas composiciones abs­tractas de Kandinsky, tanto por su carácter como por los colores emplea­dos.
A partir de 1960, definitivamente instalado en Madrid, su obra-se1u.ace cada vez más compleja, y llega incluso a construir móviles tridimensiona­~e . Entre sus ejecuciones destacan las obras que él denominó Collages, pinturas constituidas por finísimas láminas de cartulina cortada a tiras que :offi1an un entramado lineal y dejan ver los fondos vacíos.
Uno de los aspectos más interesantes de su pintura es, sin duda, el color. Sempere no utilizó casi nunca colores primarios, ni siquiera secunda­rios ,sino tonalidades de gran sutileza que muchas veces son colores pas­tel. Gracias a cómo los sitúa y conjuga tienen lugar los contrastes que producen sensación de dinamismo. Sempere realizó también obras escul­tóricas en acero cromado, como el famoso Móvil de las “eses”, del año 1973. Se trata de un conjunto constituido por formas sigmoideas, ensar­tadas en una varilla horizontal, a las que se puede dar impulso y que, al girar sobre el eje, modifican por completo la percepción que se tiene de la obra cuando ésta se mantiene estática.

Otros artistas cinéticos
En Alemania se fundó en 1957, en Düsseldorf, el grupo Zero, en el que se encontraba Heinz Mack que trabajaba con piezas metálicas perfora­das, movidas gracias a motores que el propio espectador podía poner en marcha.
En Inglaterra, Bridget Riley es la mejor representante del Op-Art más agresivo. Empleando de manera sistemática el efecto de muaré, consigue superficies que llegan a provocar sensación de mareo.
En EE. UU. no hubo muchos artistas que pudieran inscribirse dentro de la tendencia del Cinetismo, pues su auge coincidió con el de la Nueva Abs­tracción y con los inicios del Minimal Art, de manera que los artistas que no se situaban en la línea del Pop- Art se hallaban dentro de estas otras mo­dalidades propiamente norteamericanas.
No obstante, debe señalarse que una de las mejores y más amplias ex­posiciones que se hicieron sobre Arte Cinético fue la realizada en el Mu­seo de Arte Moderno de Nueva York, en 1965, bajo el título Tbe Responsive Eye. Con ella se publicó un extenso y documentado catálogo que permitía una aproximación a la mayor parte de obras cinéticas.
Uno de los artistas americanos que puede incluirse en el Cinetismo es Larry Poons, que; trabajando sobre telas de grandes dimensiones, pintaba monocromáticamente las superficies y después disponía pequeños puntos idénticos de colores distintos que contrastaban con el fondo.

Fuente:”historia universal del arte”últimas tendencias. Lourdes Cirlot. Editorial Planeta.1994






MInimal Art



pieza de ocho unidades modulares acanaladas en forma de V- Judd-1966
Minimal Art
El concepto Minimal Art fue acuñado por Richard Wollheim en 1965 y apareció, por primera vez, en un artículo suyo titulado de este modo que publicó en la revista Art Magazine. En aquella ocasión, el crítico aplicó el término a obras muy diversas, ya que con él hacía referencia tanto a pintu­ras abstractas como a esculturas propiamente minimalistas o a ciertos dy-mades de Duchamp. No es extraño que la obra de Marcel Duchamp pareciera aludida en el contexto minimalista, pues el artista francés había sido pionero en llevar a la práctica lo que podría llamarse «belleza de la in­diferencia».
sin título- Judd-1968-65
Con el transcurso del tiempo, la denominación Minimal Art ha prevalecido sobre toda una serie de conceptos ligados a las manifestaciones de los artistas que trabajaron en su seno -como ABC Art, Literalismo, Arte reduccionista, Estructuras Primarias, Cool Art, The third Stream u Objetos Específicos-. El «objeto específico», según Judd, posee la capacidad de no decir nada, de «ser insignificante», añadiría Luc Lang. No se trata de una re-presentación, sino de una presentación, o mejor aún -como especifica Lang-"la presencia insignificante, aunque concreta, de un volumen ocupando un espacio».
El objetivo de toda escultura minimalista es potenciar al pureza del lenguaje, la pureza del lenguaje, con lo que aparece de ese modo la necesidad de recurrir a lo que Morris llamaría gestalt fuerte o forma de carácter unitario que no puede descomponerse. Los minimalistas se oponían a la escultura articulada y proponían, en cambio, las cualidades de unidad y de indivisibilidad, con lo que era posible, por tanto, el resultado de objeto específico simple.

- Judd-
Es indudable que los minimalistas se interesaron por las líneas, los planos y los volúmenes desde el punto de vista de la percepción. De todos los artistas que, en un momento inicial, a mediados de la década de los sesenta, se decantaron por un lenguaje reduccionista. los más significativos fueron los escultores Carl Andre, Dan Flavio, Donald Judd, Robert Morris y Sol Le UIT, aunque a veces se incluye también a Tony Smith. Sin embargo Smith (1912-1980) pertenecía a la generación anterior y, aunque su obra tuviera aspectos formales relacionables con los minimalistas, él siempre afirmó que su intención estaba muy alejada de la de los representantes del Minimal Art. Según el propio Smith, los minimalistas aspiraban a ciertos resultados determinados de antemano, mientras que su obra se debía a toda una serie de procesos no regidos por objetivos conscientes.

dique- André-1978
equivalente VIII- André-1966
En la obra de Carl Andre (1935) se advierte cómo construye sus esculturas de manera homogénea y continua. En ellas, los elementos son idénticos, y al yuxtaponerlos, elimina por completo la idea de jerarquización y el conjunto permanece abierto. Jamás se advierte el deseo de hacer prevalecer una zona por sobre otra, ni tampoco de señalar un centro o un punto determinado de atención. Las esculturas de Andre, a veces construidas con fragmentos de madera, placas metálicas o ladrillo, pueden montarse de maneras distintas, según la característica del lugar donde e efectúe la instalación.
Otro de lo artistas en cuya obra también se puede apreciar la importancia del elemento seriado es Donald Judd (1928). A partir de sus primeras realizaciones se distingue la coexistencia dialéctica del sistema dualista del que habla Germano Celant cuando analiza sus esculturas. El carácter binario que presentan permite observar cómo Judd otorga un valor idéntico a todos los elementos. Tampoco en su obra se percibe ningún valor jerárquico entre lleno y vacío, abierto y cerrado, delante y detrás, material e inmaterial...
En muchas esculturas,]udd integra el color con un sentido totalmente inxpresivo e impersonal, como un elemento más de esa concepción bi­naria que rige su obra. ya que se decanta siempre por soluciones bicromaticas que acentúan el carácter dual.

dos cubos modulares abiertos-medio salidos- Sol Le Witt-1970
Las composiciones seriales de Sol Le Witt (1928) tiene como punto de arranque las obras efectuadas a fines de los años veinte , por Joseph Albers, en el seno de la Bauhaus. También se ha señalado que en su concepción serial podrían existir conexiones con la música serial dodecafónica de Schömberg. La obra de Le Witt se basa en la organización espacial reticular. A menudo, el artista ha señalado que su preocupación en el momento de efectuar sus estructuras no se ha centrado nunca en en torno a la problemática de las formas primarias, sino que, ante todo, trata de proyectar en ellas la noción de organización en cuanto a tal, resaltando la especificidad de sus ordenaciones.

sin título (para donna)- flavin-1971
El espacio ambiental adquiere un carácter sumamente peculiar en el contexto de la obra de Dan Flavin (1933). Este artista trabajó con tubos fluorescentes de fabricación estándar. También utiliza los colores produ­cidos por la industria, consciente de los efectos de color y luz que se desprenden. Entre todos los escultores minimalistas, la obra de Flavio, a pesar de que el artista construye un espacio no ilusorio por medio de sus instala­ciones, es quizá la que más connotaciones románticas o incluso místicas posee, a pesar de que esta lectura no figure entre los objetivos programáticos del artista.

sin título (vigas en forma de L)- Morris-1965
Robert Morris (1931) ha sido el que más cambios ha experimentado a lo largo de su trayectoria, incluso, en ciertos momentos, se separó radical­mente de la estética minimalista para profundizar en soluciones casi antitéticas. A principios de los años sesenta experimentó en el mundo del teatro, pues, desde 1955, había trabajado junto a Ann Halprin en el taller de teatro y danza. A este mismo período se deben sus primeras obras minimalistas. Sus poliedros simples y sistemas modulares son de conglomerado de madera, de fibra de vidrio o de metal galvanizado y están realizados industrialmente, y en ellos no se percibe la huella del artista.

pintura circular- Mangold-1973
Dentro de la etapa siguiente, la que corresponde a los años finales de los sesenta, aparecen las obras denominadas antiform, entre las que destacan los fieltros, las acumulaciones y los earthworks. En este período Morris trabajó también creando enviroments – como un artista del Land Art-en los que prevalece, ante todo el interés que pueda suscitar la idea originaria que desencadena la obra en sí. Muy distinta ya del Minimalismo reduccionista son las esculturas creada en los último años, en 1as que incorpora materiales heterogéneos, y llega a trabajar con espejo cónca­vos y convexos para crear imágenes que deforman la realidad.
Es interesante apuntar que son los propios artistas lo que llevan a cabo las instalaciones de las esculturas en galerías o museos, con lo que desarrollan un trabajo importante como organizadores de la distribución de sus piezas en un ambiente determinado. Muchas veces, este trabajo de instalación de las obras en un contexto espacial se convierte en una tarea artística, tan importante o incluso más que la desarrollada al concebir las obras. Algunos artistas, como Morris, optan por transformar la estructura global del conjunto de elementos según el espacio del que disponen para su emplazamiento; otros, en cambio, prefieren estructuras fijas, de dimen­siones permanentes.
clásico 3- Ryman
Dentro del Minimal Art también debe integrarse a los pintores Robert Mangold y Robert Ryman, que, sin duda, son los más reduccionistas de todos los mencionados, pues se decantan por un tipo de pintura en la que el único elemento que se tiene en consideración es la bidimensionalidad de la tela. En su caso, ni siquiera el color es un factor determinante, pues prefieren soluciones monocromas, llegando incluso, como en el caso de Ryman, a emplear el blanco liso como único color.

muere- Smith-1962
Muy pocas veces los minimalistas, ya sean pintores o escultores, dan un título determinado a sus realizaciones, pues consideran que es mucho más adecuado no determinar la atención del espectador con su posible mensaje. Tampoco suelen enmarcar las pinturas, para no delimitar así el espacio pictórico, y los escultores no disponen nunca un pedestal para sus piezas. Aunque, de todos modos, y como ya observó Rosalind Krauss, cada vez se hace más difícil calificar como esculturas algunas de las piezas minimalistas.



Fuente:”historia universal del arte”últimas tendencias. Lourdes Cirlot. Editorial Planeta.1994

Nueva Abstraccion



Nueva Abstraccion
A mediados de la década de los años sesenta, en pleno auge del Pop-Art, apareció en los EE.UU, una corriente completamente abstracta, cuyos ante­cedentes se remontaban a las formas de abstracción más radicales, las geométricas dentro de las primeras vanguardias, aunque se diferencia de ellas en diversos aspectos, pues la llamada Nueva Abstracción parte de una concepción e estrictamente formalista y no pretende, en ningún momento establecer vínculo alguno con el espiritualismo inherente a la obra de Kandinsky o de Malévich.
La característica esencial del arte de los sesenta es su frialdad; ante todo se pone de manifiesto el carácter impersonal y mecánico. Al igual que sucede en la mayor parte de las obras pop, la huella del artista es imperceptible, hasta el punto de que a estas realizaciones se las ha llegado a llamar “abstractas de ángulo duro» (Hard-Edge).
Los artistas americanos de este período subrayaban la superficialidad de las cosas y la literalidad se convirtió en el aspecto fundamental del arte. No se perseguía que el arte fuese expresivo, sino simplemente que fuese “interesante”.Los artistas, tanto pintores como escultores, se concentraron en la forma o en la estructura de la obra de arte, y la consideraron como único vehículo de la significación. No es extraño que la mayor parte de ellos se interesasen en por la filosofía de Wittgenstein. Partiendo de una voluntad de clarificación, los pintores abstractos y los escultores minimalistas presen­taron objetos como signos de sí mismos. Utilizaron objetos simples y unitarios y recurrieron a la cuadrícula y a las estructuras modulares. La crítica Barbara Rose señaló que las construcciones minimalistas de Judd y de Morris parecían las ilustraciones a las tesis de Wittgenstein.
Por su parte, Susan Sontag escribió que, en el terreno del arte contemporáneo la interpretación del contenido era errónea, ya que a través de ella se dejaba a destruir el efecto sensual inmediato. La verdadera función de la crñittica estribaba -según Sontag- en describir la apariencia de las obras artísticas. Esta afirmación se apoyaba en el propio Wittgenstein que, en su Tractatus logico philosophicus, decía: “Hay que guardar silencio en torno a aquello de lo que no es posible hablar”.
Frank Stella formuló muy claramente su actitud al declarar: «En reali­dad mi pintura es un objeto y lo que ven es lo que ven,.

La crítica Lucy Lippard elogiaría en sus escritos el espíritu industrial in­herente a las esculturas minimalistas, pues, para ella, implicaban un total rechazo del sentimentalismo, «de la sensibilidad decadente que caracterizaba; en gran parte, la pintura abstracta convencional europea y norteamericana”. La adopción de técnicas y materiales industriales ilustra claramente las ideas de los años sesenta. Materiales industriales como los tubos de neón, el plexiglás, el poliéster o el acero galvanizado y el aluminio fueron empleados por los escultores minimalistas. Lo industrial llegó a adquirir la fuerza de una ideología.







Nueva Abstracción
La pintura de la Nueva Abstracción, o de la Abstracción Postpictórica -tal como la denominaría el crítico Clement Greenberg-, se ciñe a la bidimen­sionalidad de la tela y a sus límites. En ella puede observarse una clara reducción de todos los aspectos formales en beneficio de la nitidez propia de la superficie cromática.
Clement Greenberg, teórico formalista, influido por los escritos de Wölfflin sobre los ciclos formales en el arte y la alternancia de lo lineal y lo pictórico, trazó una separación radical entre el Expresionismo Abstracto y Minimalismo. El trabajo de Jackson Pollock se hallaría dentro de esa ca­racterística wólffliniana de lo "pictórico», mientras que el de Stella, Kelly o cualquiera de los abstractos minimalistas quedaría relacionado con lo "lineal”.Todo carácter anecdótico es rechazado en provecho de la máxima pureza del lenguaje. Se desea que la obra se defina como estructura, como sistema cerrado en sí mismo y como entidad autónoma.
Como característica general de la Nueva Abstracción, cabe señalar la preferencia por los formatos de grandes dimensiones. Probablemente, esta opción se explica por la influencia del precursor Barnett Newman, cuya obra anterior a los años sesenta se hallaba, como se recordará, vinculada a la modalidad del color field painting, dentro del Expresionismo Abstracto. Sin embargo, posteriormente, Newman evolucionará hacia un lenguaje desprovisto de conexiones con esta corriente. Y en su pintura ya no se percibiría la huella del artista y las superficies de de color serían extremadamente definidas y claras.


Otro de los aspectos interesantes a resaltar en relación con la pintura de la Nueva Abstracción es la tendencia a trabajar en una misma obra con muy pocos colores. El reduccionismo, por tanto. También afecta el color. En general, se trata de soluciones bicromáticas o tricromáticas a lo sumo. Por otra parte, salvo en el caso de Jules Olitski, no se emplean tonalidades intermedias, ni gradaciones tonales. Los colores utilizados son puros preferentemente primarios y secundarios, y, además, presentan una vitalidad extraordinaria en los contrastes.

El color en estado puro es el protagonista de las pinturas de Ellsworth Kelly (1923). Los contrastes de colores son, en ocasiones, bastante agresivos, como ocurre en Red Blue, pintura en la que dos colores del título se encuentran distribuidos por la superficie de manera irregular. Una gran mancha roja lisa y uniforme, de configuración redondeada, aparece dispuesta sobre un fondo azul homogéneo. Otras veces, Nelly trabaja en formatos no habituales, como ocurre también con Frank Stella (1936). El im­pacto cromático de las pinturas de la época más reduccionista de Stella es realmente sorprendente, pues con tan sólo dos colores -rojo y amarillo ­logra efectos similares a los del Op-Art, corriente que en aquellos momen­tos tenía una gran importancia en Europa, sobre todo en París.



De todos modos, la obra de Stella es la que presenta etapas más clara­mente diferenciadas, pues, a fines de los años sesenta, evolucionaría den­tro de la Abstracción hacia lo que se ha denominado Minimalismo Barro­co, al tiempo que ampliaba las configuraciones, que llegan a semejar ejercicios de dibujo geométrico, y los colores utilizados. Empezó a inte­grar tonalidades intermedias -como los tonos pastel-, dotándolas de un carácter novedoso al pintar con colores sintéticos fluorescentes. En el fon­do, las pinturas de este período, así como las realizadas en las décadas posteriores, escapan ya a la austeridad que caracterizaba el Minimalismo Abstracto anterior.




En las grandes telas de Kenneth Noland (1924) se aprecia una tenden­cia a marcar las zonas correspondientes al centro, en las que convergen las distintas franjas de colores que pinta el artista. Por lo general, se t-rata de franjas de colores muy vivos que, a su vez, establecen un acusado efecto de contraste con respecto al fondo claro. Como se apuntó antes, Olitski (922) fue el único pintor que, dentro de la Nueva Abstracción, empleó tonalidades cambiantes. En su trabajo se aprecia, a pesar de las diferencias, una cierta influencia de Mark Rothko. No obstante, Olitski tendió a trabajar en telas de formato horizontal, yel hecho de que emplease tan sólo uno o dos colores como máximo en una misma pintura hace que su obra presente un carácter bastante distinto de la del mencionado artista expresionista abstracto.




Fuente:”historia universal del arte”últimas tendencias. Lourdes Cirlot. Editorial Planeta.1994

TRABAJO PRACTICO.
alumnos 2ªAño Prof. Artes Visuales-
Nivel Medio y Superior - 2007

ESBA- Neuquen
SEBASTIÁN VAI
ANDREA SALAZAR
TERRAZ ALEJANDRO

TERRAZ MATÍAS.

El arte después de 1945

La segunda guerra mundial dejó a una Europa devastada con más de 55 millones de muertos. Como el territorio norteamericano no sufrió ataques directos excepto en Pearl Harbour, muchos intelectuales, arquitectos, científicos y artistas que estaban siendo perseguidos por el régimen nazi o que encontraban mayor espacio o tranquilidad para su creatividad, fueron a residir a esas tierras del norte. Casos como Charles Chaplin, representante de la Escuela de Francfort, que tenían entre sus directivos y colaboradores a filósofos como Lukacs, Marcuse, Walter Benjamín, sociólogos como Erich Fromm.
El Existencialismo que había surgido tras la primera guerra mundial se impone rápidamente luego de la segunda guerra mundial. Está contextuado en una época de crisis y por lo tanto carece de optimismo: se preocupa por el hombre, por el individuo, que es un ser “finito” (limitado por su tiempo de vida) arrojado al mundo y afectado por situaciones problemáticas o absurdas. Representantes: Sartre, Camus y Heidegger.
También se puede mencionar el plan Marshall, programa de préstamos para países de Europa. La guerra fría y la carrera armamentística para expresar su poderío. También el consumismo norteamericano, esa incitación al consumo sin una real necesidad, que tuvo muchas implicancias en el desarrollo cultural.


NUEVA ABSTRACCIÓN

VISIÓN GENERAL
Surge en los EE.UU. hacia finales de los años cincuenta y principios de los sesenta. Tuvo una gran repercusión en Europa, aunque sin la pureza del movimiento norteamericano.

La denominación de "Abstracción postpictórica" se debe al crítico Clement Greenberg, el cual la utiliza para designar la exposición que organizara en Los Angeles en 1964. Otras denominaciones propuestas para designar esta tendencia son las de "hard edge" (contorno duro) utilizada por J. Langsner en 1959, "new abstraction" (nueva abstracción) difundida a raíz de la exposición "Toward a new abstraction" celebrada en Nueva York en 1963, y "cool art" (arte frío) empleada en 1965 por I. Sandler.

Conforme fue pasando el tiempo, algunos de los artistas de esta corriente llegaron a un planteamiento más radical que se conoce como "pintura minimalista" debido a su bajo contenido formal y cromático.



CARACTERÍSTICAS
- Abstracción geométrica de concepción estrictamente formalista.

- Ausencia de sentido sensitivo o gestual.

- Rechazo de lo subjetivo y sígnico típico del expresionismo abstracto.

- Máxima pureza de lenguaje, economía y nitidez de formas (claridad lineal y apertura de diseño).

- Estructuración compositiva basada por completo en la bidimensionalidad de la tela, sus límites y las cualidades específicas del color.

- Diseños geométricos sencillos (dianas, rombos, estrellas, semicírculos) a base de bandas de color rectas, curvas y entrelazadas, rigidamente delimitadas entre si (hard-edge).

- Carácter decorativo tipo "art deco" de los años veinte (Stella).

- Colores planos, puros y también tonales en gradaciones (Olintski).

- Creación de efectos suaves de vibración y profundidad.

- Grandes formatos, a menudo con sus contornos excéntricos o siguiendo las formas geométricas del interior (lienzos con forma de Stella).

- Superficies de color pulcramente aplicado (Newman, Stella, Noland) o colores jaspeados y desigualmente pintados (veladuras o transparencias) de ligero efecto atmosférico (Noland)

- Efecto colorista que recuerda las señales de tráfico.

- Utilización preferentemente de pinturas acrílicas que son aplicadas manchando o empapando el lienzo en lugar de pintar sobre la superficie (Noland, Louis).

- Creaciones en series, se utiliza un solo motivo en sucesivas pinturas hasta creer que se ha agotado sus posibilidades (Noland, Louis).




INFLUENCIAS

Las composiciones de campo de color de Barnett Newman y Ad Reinhardt de finales del expresionismo abstracto y los experimentos geometrico-cromáticos de Josef Albers (op art), Max Bill y R. Lohse.






PRINCIPALES ARTISTAS

EE.UU.:

Frank Stella (1936), Kenneth Nolan (1924), Ellsworth Kelly (1923), Jules Olitsky (1922), Morris Louis (1912-1962), Helen Frankenthaler (1928), Nicholas Krushenick, Winfried Gaul, Gene Davis, Ray Parker, Al Held (1968), Sam Francis (1923), entre otros.

Europa:
John Hoyland (Inglaterra, 1934), Robyn Denny (Inglaterra, 1910), W. Turnbull (Inglaterra), R Geiger (Alemania), G.K. Pfahler (Alemania), Lo Savio (Italia), E. Castellani (Italia), Pablo Palazuelo (España), Rafols Casamada (España), entre otros.


Morris Louis:




Difiere en que no es tanto un pintor sino un teñidor. El color es una parte integral del material que ha usado el pintor y el color vive en la propia trama.
Más aún que los principales expresionistas abstractos, Louis fue un artista que llegó a su estilo maduro por medio de una repentina notoriedad. Esta irrupción es una de las cosas que deben tenerse en cuenta al discutir su obra. Louis no era neoyorquino. Vivía en Washington, y Nueva York era un lugar al que notoriamente rechazaba visitar. En abril de 1953, Kenneth Noland, otro pintor amigo, lo convenció de que hiciera el viaje, tanto para encontrarse con el crítico Clement Greenberg como para ver algo de lo que estaban haciendo entonces los artistas de Nueva York. Louis tenía entonces cuarenta y un años y no había producido más que trabajos de importancia menor hasta ese momento.
El viaje fue un éxito y Louis quedó especialmente impresionado, con una pintura de Helen Frankenthaler, Montañas y mar, que vio en su estudio. El efecto en su obra fue acercarlo tanto hacia Pollock como hacia Frankenthaler (considerándolos como influencias) .Siguieron algunos meses de experimentación, pero hacia el invierno de 1954 llegó súbitamente a una nueva forma de pintar. Un aspecto de la novedad era su técnica, que más tarde Greenberg describió de esta manera:
."Louis derrama pintura en una tela de lona de algodón gruesa, sin marco y sin preparar, dejando el pigmento casi en todos lados lo suficientemente diluido, sin importarle cuántas capas del mismo están sobrepuestas, para que el ojo sienta debajo la fibra y la trama de la tela. Pero "debajo" es una palabra incorrecta. La tela, estando impregnada con pintura, más que simplemente cubierta por ella, se vuelve pintura en sí, color en sí mismo, como género teñido; la fibra y la trama forman parte del color".

De hecho, Louis logró su originalidad, en parte a través de la explotación de un nuevo material, la pintura acrílica, que daba a sus pinturas un maquillaje físico muy diferente que el de los expresionistas abstractos. El proceso de teñido significó una reacción contra la forma, contra la luz y la sombra, en favor del color.
Una de las ventajas de la técnica del teñido, en lo que concernía a Louis, era el hecho de que podía poner color sobre color.
Sus primeras pinturas después de su irrupción son capas de cambiantes matices y tonos: no existe .la sensación de que las varias configuraciones de color hayan sido dibujadas con un pincel. Evidentemente, Louis no "pintaba" incluso en el sentido de Pollock, sino que volcaba, inundaba y fregaba el color en la tela. Esta desviación del proceso de color fue reticente en ciertos aspectos. En experimentos posteriores, Louis habría de intentar y lograr recuperar algunas de las ventajas del dibujo tradicional aplicándolos a las manchas. Esto es particularmente cierto en la serie de telas llamadas Desplegamiento, que fueron pintadas en la primavera y verano de 1961.
Franjas irregulares de color, paralelas, aparecen ahora en diagonales como formando alas en los bordes de grandes áreas de tela que se dejan sin pintar. Michael Fried señala: "Los arroyos inclinados. Abren el plano del cuadro más radicalmente que nunca, como si mirando la primera señal viéramos por primera vez el vacío. El deslumbrante espacio de la tela sin tocar repele y al mismo tiempo subyuga alojo, como un abismo infinito, abismo que se abre tras la más mínima marca que nosotros hacemos sobre una superficie plana, o se abriría si innumerables convencionalismos tanto del arte como de la vida práctica, no restringiesen las consecuencias de nuestro acto dentro de estrechos límites".

El período final de actividad de Louis (murió de cáncer al pulmón en 1962) comprendió una serie de pinturas en franjas, donde las franjas de color, generalmente de ancho apenas diferente, están reunidas acierta distancia de los costados de las telas.. Fried piensa que éstas muestran, en comparación con los Desplegamientos que le precedieron, un refuerzo adicional del impulso que lleva a dibujar. Pero, en su estricto, inapartable paralelismo, las líneas de color parecen inertes y esto es cierto aun cuando, en tres pinturas de esta serie, las franjas cruzan diagonalmente a través de la tela. Inercia, estricto paralelismo e impulso constructivo (como se muestra en las pinturas con franjas diagonales), eran las características que Louis compartió con otros pintores abstractos postpictóricos.

Kenneth Noland:



El socio y amigo de Louis, Kenneth Noland, fue más lento en lograr su propio despegue y, en consecuencia, pertenece a una etapa posterior del desarrollo de este nuevo tipo de pintura abstracta. Noland, como Louis, adoptó la nueva técnica del teñido, más que pintado de la tela. Y, como Louis, tiende a pintar en series, usando un único motivo con distintas variantes hasta que siente que ha agotado sus posibilidades. El primer motivo importante en la obra de Noland tiene la forma de un blanco con anillos concéntricos en diferentes tonos. Los cuadros compuestos sobre este principio son de fines de los años cincuenta y principios de los sesenta. En ellos, la forma de un blanco fue usada, no como Jasper Johns la utilizó contemporáneamente, con una deliberada intención de aludir a su banalidad, sino como medio de concentrar el efecto del color. A menudo los blancos parecen girar contra el fondo de la tela sin marco, efecto producido por el teñido irregular en sus bordes. Señala Fried: 'la tela sin preparar en las pinturas de anillos concéntricos de Noland cumple en gran parte la misma función que los campos coloreados en los grandes cuadros de Newman de alrededor de 1950; pero generalmente parece que, en estas pinturas, Noland hubiese logrado cargar la totalidad de la superficie de la tela con una especie de intensidad perceptual que, hasta ese momento, sólo los pintores cuyas imágenes ocupan todo o casi todo el campo del cuadro -Pollock, Still, Newman, Louis habían podido conseguir".

Después de experimentar con una forma elipsoide que ya no estaba, en todos los casos, en el exacto centro de una tela cuadrada, Noland comenzó, en 1962, una serie donde usó el motivo de los galones. Ésta fue la señal de una creciente preocupación por considerar a la tela simplemente como un objeto. El borde-bastidor comenzó a tener una importancia que, en conjunto, no se le había dado desde Pollock.
Al principio, Noland permitió a la tela sin preparar que continuase jugando su papel. Pero los galones sugirieron la posibilidad de un soporte de forma romboidal -una especie de pintura que sería totalmente color, sin áreas neutras, con bandas coloreadas adosadas a las bandas del bastidor. Estas telas, como las pinturas tardías en franjas diagonales de Louis, tienen relación con algunos cuadros de Mondrian, donde la tela está diseñada para ser colgada diagonalmente. La relación expresionista abstracta y la constructivista comienzan a reunirse aquí.
Después de un tiempo, los rombos de Noland se volvieron más angostos y más largos y eventualmente el modelo de galones fue abandonado por franjas que corrían horizontalmente sobre enormes telas, algunas de ellas de más de nueve metros de largo. El color se reduce así a su más simple relación, como en las pinturas tardías de Louis y es abandonada toda pretensión de composición. Estos cuadros tardíos muestran el extremo refinamiento de la sensibilidad de Noland al color. Comparado con sus primeras obras, el color es más pálido y más claro. Los tonos están muy próximos, lo que produce efectos de vibraciones ópticas, intensificadas por la cabal vastedad del campo, que envuelve y ahoga alojo. No hay nada pictórico en la forma en que se aplica el color: no tiene ni siquiera la falta de uniformidad de los teñidos de Louis y las bandas de color se encuentran más firmes y decisivas que las franjas de éste. O mejor, casi se encuentran: examinándolas de cerca demuestran estar separadas por bandas infinitesimalmente estrechas de tela sin preparar, efecto que Noland puede haber tomado de las primeras pinturas de Frank Stella.

Frank Stella:

Stella, a pesar de que su trabajo está a menudo agrupado con el de Louis y el de Noland, es más estructuralista que abstraccionista pospictórico. Su preocupación no es tanto por el color como color, sino por la pintura como objeto, cosa que existe por su propio derecho y que es enteramente autorreferida. Su obra, sin embargo, tiene un vínculo directo con la de Barnett Newman.
Las pinturas que establecieron la reputación de Stella fueron aquellas que se exhibieron en la exposición.'Sixteen Americans" del Museo de Arte Moderno, de Nueva York, en 1960. Eran todas telas negras, modeladas con franjas paralelas de aproximadamente 6 cm de ancho, elegidas para repetir la de las tablas de madera utilizadas para el soporte del cuadro. Stella continuó ejecutando otras series de pinturas a franjas, en aluminio, cobre y pintura magenta. Con las pinturas de aluminio y cobre, Stella comenzó a usar soportes con formas. Éstos hicieron de las pinturas no sólo objetos para colgar en la pared, sino CosaS que activaban la totalidad de la superficie de la pared. Hubo entonces un período de experimento con pinturas donde las franjas eran de diferentes colores, seguido de uno donde las telas adaptadas se combinaban para formar composiciones seriadas. Más recientemente vinieron telas asimétricas pintadas en vívidos colores que segmentan las formas que ahora, a veces, están curvadas.
El efecto es casi como si alguien hubiese cortado y sistematizado las telas "órficas" de Robert Delaunay y también hay más que una insituación de los moldes del jazz moderno, lo que sugiere, evidentemente, una relación con la obra más reciente de Roy Lichtenstein.


Jules Olitski:

Si Stella pareció inclinarse a coquetear, tanto con el primer modernismo como con el pop art, otro pintor colorista, Jules Olitski, ha estado experimentando con lo que es esencialmente una crítica al expresionismo abstracto. Olitski cubre grandes áreas de la tela con manchas suaves; en su obra reciente, esas áreas manchadas a menudo contrastan una pasada de empalagosos brochazos gruesos, reminiscentes no tanto de Pollock sino de un europeo como De Stael. Las pinturas en sí mismas son generalmente vastas. La paradoja en la obra de Olitski es el tamaño de la escala comparada con la limitación del contenido; los cuadros insinúan una posición estética con el fin de negarla. La dulzura y la hermosura son irónicas y, sin embargo, almismo tiempo, verdaderamente expresadas y sentidas. Más aún que en la obra de Noland y Stella, estas pinturas se dirigen a un público conocedor.



Nuevo Realismo francés




arquitectura del aire/ Y.Klein- 1961

Nuevo realismo francés

En la muestra de Pop-Art organizada en el Royal Academy of Arts de Londres, en 1991, uno de los apartados que la componían correspondía precisamente al Nuevo Relismo en Francia, aún cuando en el txto del catalogo se hacía constar que la ideología de este movimiento distaba bastante, en sus planteamientos, del arte que verdaderamente podía considerarse como pop.es cierto que las fechas en la que e desarrolló esta modalidad artística francesa -inicio de lo años sesenta- coinciden con la etapa más decisiva para la cohesión del Pop-Art en EE.UU., y este hecho es de gran importancia en el momento de valorar las posibles analogías entre ambos movimientos, no obstante, no debe caerse en el error de considerar que el NuevoRealismo francés constituye una modalidad más dentro del lenguaje pop .Si bien existen determinados elementos susceptibles de entenderse como fenómenos muy similares en el seno de ambas corrientes, aparecen también diferencias notables en sus planteamientos artísticos.


aquí yace el espacio / Y.Klein- 1960
No debe olvidarse que, tras la segunda guerra mundial, la economía norteamericana conoció una expansión extraordinaria y la prosperidad llegó hasta un gran número de personas vinculadas al mundo del arte. El progreso alcanzó su punto álgido en la década de los sesenta -desde 1960, año en que J.F. Kennedy fue elegido como presidente, hasta 1968, fecha del asesinato de Robert Kennedy-, momento en el que se produjo un gran auge del consumismo.Por este motivo, no es extraño que durante aquellos años triunfara una modalidad artística fácil, sin demasiadas pretensiones,que reflejaba el bienestar. No faltaban, sin embargo, ciertas críticas en la actitud algunos de los representantes del Pop, sobre todo por parte de aquellos que mantenían una posición más cercana a la de los hippies que a la de enviar combatientes a Vietnam. Pero el planteamiento general tendía a aceptar la situación y a no plantear problemas en el ámbito artístico.
En Europa, la situación era bien distinta, pues, aunque los países se re­hacían progresivamente, el florecimiento de la economía no era tan espectacular como en Norteamérica. Por otra parte, la tradición artística que suponían las primeras vanguardias se hallaba muy presente en la mente de todo, tanto en la de los críticos como en la de los propios artistas.
El Nuevo Realismo francés, aparte de nutrirse de corrientes anteriores como el Dadaísmo -que, en un momento inicial, también había influido a los representantes del Pop americano-, se basó en un programa de actua­ción y publicó unos manifiestos que no dejaban lugar a dudas sobre sus metas y pretensiones. Fue el crítico Pierre Restany quien se encargó de aglutinar a su alrededor un nutrido grupo de artistas, con ideas similares, y quien. además, redactó los tres manifiestos que se publicaron. En el momento de constituirse el grupo como tal, se adscribieron a él nueve artistas : Klein, Raysse, Arman, César, Tinguely, Spoerri, Hains, Villeglé y Dufrêne. Algo más tarde, se sumarían Christo, Niki de Saint Phalle y Des­pchamps. La tarea artística de cada uno de ellos era realmente muy diversa y poseía unas características propias, pese a hallarse dentro de una misma órbitade actuación.
La ideología del grupo de los nuevos realistas fue proclamada a través de los manifiestos. El primero apareció en abril de 1960, en Milán, con el tí­tulo Les nouveaux réalistes; el segundo surgió en mayo de 1961, en París, bajo el título A 40 degrés au-dessus de Dada; y el tercero se publicó en febrero de 1963. en Munich, con el enunciado Le nouveau réalisme: que faut-il en penser.
Puede decirse que la idea de fundar un grupo partió de Restany y de Klein, que se conocían desde 1955. Pierre Restany era un crítico cuya formación se hallaba estrechamente vinculada a la trayectoria iniciada por Tapié. El primer libro de Restany, Lyrisme et abstraction (1958), no era mas que la continuación de las obras sobre Art Autre de Michel Tapié.
En primer manifiesto del Nuevo Realismo, Restany apunta la necesi­dad de establecer, tanto en América como en Europa, las bases formativas de una nueva expresividad. Dice: “La pintura de caballete o cualquier otro medio de expresión clásica en el dominio de la pintura o la escultura ha llegado a su fin ... ¿Qué nos proponemos en la actualidad? La apasio­nante aventura de lo real, percibido en sí mismo y no a través del prisma de la transcripción conceptual o imaginativa.”
En el segundo manifiesto amplía estas ideas y plantea que la tabula ra­sa a partir de la que se configura el nuevo arte es, sin duda alguna, Dada. Aludiendo al nihilismo dadaísta, Restany afirma que, tras el no y el cero, se presenta un nuevo mito, y el gesto antiarte de Marcel Duchamp queda car­gado de positivismo. El ready-made ya no es solamente algo negativo y polémico, sino el elemento base de un nuevo repertorio expresivo.

Klein

pintura al fuego (F45) / Y.Klein- 1961

De todos los artistas que formaron parte del grupo, Yves Klein (1928- 1962)­ fue quien, pese a su temprana muerte, tuvo más importancia, sobre todo si se tiene en cuenta que en muchas de sus actividades artísticas se encuentran implícitos aspectos que, mucho después, formarían parte de ciertos planteamientos conceptuales. Con el transcurso del tiempo, la au­reola mítica que rodeaba a Yves Klein no ha hecho más que aumentar, pues muchos artistas de generaciones posteriores han visto en sus realiza­ciones artísticas la labor de un avanzado a su época, con todos los riesgos de incomprensión que ello conlleva.
Gran parte de su infancia transcurrió en Niza, en casa de sus abuelos, pues sus padres, que eran artistas, viajaban constantemente. A inicios de los años cuarenta comenzó sus estudios de piano y, a partir de 1944, ingre­só en la Escuela de la marina mercante. Una vez finalizados los estudios, empezó a practicar judo en 1947, y se apasionó de tal manera por este de­porte que llegaría a obtener una plaza como profesor en el Instituto fran­co-japonés de Tokio. Algo después, el Instituto Kôdôkan de dicha ciudad le concedería el cinturón negro
Al mismo año 1947 se remonta la relación de amistad que establece con Claude Pascal y Armand Fernández. El primero de ellos le hizo interesarse por el esoterismo, lo que le llevó a que , en años siguientes y de manera paralela a su aprendizaje de Judo, estableciera contacto con la secta de los rosacruces. Los tres amigos acabarían haciéndose miembros de ella y tomarían los nombres de Yves, Arman y Pascal Claude. La entrada en esta sociedad le hizo adoptar nuevas normas de vida entre las que se destacaban. fundamentalmente, la meditación y el vegetarianismo.

realización de una antropometría en casa de I. Klein- 1960



antropología de la época azul / Y.Klein- 1969

Para Klein la filosofía rosacruz tuvo especial incidencia en su pintura monocroma, realizada a partir de 1954. La elección de los colore rosa y dorado, en un primer momento, así lo indica. Algo después trabajaría tam­bién con otros colores, como el verde, el rojo y, especialmente, el azul, que llegaría a convertirse en el único color empleado por el artista.
En 1955 conoció a Jean Tinguelyy a Restany. Este último escribiría, a partir de entonces, los textos de presentación para los catálogos de las ex­posiciones de Klein. La serie de paneles monocromos azules que llevan la inscripción I.K.B. (International Klein Blue), y que datan de 1957 a 1959, permite comprobar su carácter extraordinariamente simple, precursor de una estética minimalista. Pintados mediante una esponja embebida en pintura azul, los monocromos de Klein apenas presentan tonalidades cambiantes. En uno de los textos de Restany, el crítico establecía un para­lelismo entre estos monocromos azules y los fondos del mismo color realizados por Giotto en la célebre capilla Scrovegni de Padua.
El año 1958 fue decisivo en la trayectoria de Klein, pues durante su transcurso realizó la exposición «El Vacío» en la galería Iris Clert de París. En dicha muestra, las paredes del local quedaron desnudas y las obras inexistentes fueron llamadas, por Yves Klein, «zonas de sensibilidad pictórica inmaterial». La difusión, en el ámbito artístico parisino, de la osadía del joven pintor hizo que éste empezase a ser conocido. Pronto tuvieron lugar las experiencias de los llamados «pinceles vivientes». Se trataba de obras en las que, para su reali­zación, algunas mujeres desnudas, previamente embadurnadas de azul, se revolcaban sobre lienzos dispuestos en el suelo o colgados en la pared.
Klein llamó a estas pinturas Antropometrías, que, junto a las Cosmogonías, constituyen las dos series pictóricas más significativas del artista. La segunda de estas series fue efectuada durante los dos últimos años de su vida. Se caracterizan por el hecho de que, sobre ellas, actúan determinados elemen­tos atmosféricos, ya que, después de pintar la tela, KIein la dejaba al aire libre, a la acción del viento o de la lluvia, lo que modificaba su trabajo. En el contexto de las Cosmogonías, las pinturas al fuego son quizá las más sor­prendentes. Están ejecutadas sobre tela de amianto y el propio KIein, vestido con traje incombustible, proyectaba sobre ellas fuego con un lanzallamas. De ese modo, la pintura se alteraba, se ennegrecía, en determinados puntos y se craquelaba en otros, y ofrecía así aspectos insólitos.


pintura al fuego -sin titulo-Klein

Klein se consideró más tarde como un auténtico precursor de modalida­des como el Arte Povera italiano o de algunas formas de conceptualismo. Por otro lado, sus actividades experimentales, como un salto al vacío que realizó desde un tejado, -fue fotografiado y difundido como si se tratase de una proeza-, le convierten en precursor de extrañas actividades que conec­tan con los happenings. Sus Antropometrías pueden relacionarse también con el arte de acción, pues mientras las mujeres-pincel se movían sobre los lienzos, una música de jazz acompañaba sus evoluciones.

Arman

hogar, dulce hogar-Arman-1960

La actividad artística de Klein marcó las pautas y algunos de los nuevos realistas estuvieron, durante un tiempo, claramente influidos por ella. De todos ellos, el que quizá mantuvo más relación con Klein fue su amigo Arman (1928), que llegó a efectuar, en 1960, una exposición de lo lleno en la misma galería Iris Clert, en contraposición a la del vacío. En ella podían verse gran cantidad de objetos acumulados, sin orden ni concierto, de la más diversa procedencia.
La obra de Arman se caracteriza fundamentalmente por plantear el ob­jeto, o mejor aún, los objetos, en nuevas situaciones y relaciones. Destaca, ante todo, el factor cuantitativo. Gracias a la acumulación, Arman logra eliminar la identidad de un objeto determinado, hecho que le confiere un carácter absolutamente distinto.


acumulación de jarras-Arman-1961



la vie à pleines dents-Arman-1960

Muchos de los objetos empleados por el artista, que siempre ha traba­jado configurando obras tridimensionales, son detríticos. En este sentido debe apuntarse la radical diferencia existente en relación al arte pop, pues podría llegar a plantearse que, en el fondo, se tratase de una crítica al consumismo. La estética del desperdicio se impone en el seno del Nuevo Rea­lismo francés y permite afirmar que esta modalidad es el polo opuesto a todo aquello que caracteriza el bienestar inherente a la iconografía pop.
Dentro de la trayectoria nuevo-realista de Arman destacan las obras titu­ladas genéricamente como Cóleras, que son el resultado de la furia des­tructiva del artista. Muchas veces se trata de instrumentos musicales des­truidos -en algunas ocasiones, la destrucción se efectuaba ante el público- ­que después son colocados por el artista sobre soportes de madera. Efecti­vamente, son fragmentos de realidad trasladados a la tela, por lo que el críti­co Pierre Cabanne los ha comparado a las obras impresionistas.
Mucho más audaces son todavía las Poubelles (cubos de basura). obras realizadas por Arman en distintas etapas de su trayectoria. Como su título indica, no son más que elementos de desperdicio, extraídos de la basura y colocados al azar en cajas de plástico herméticamente cerradas.
A esta misma concepción acumulativa obedece una de las obras tridimensionales más osadas realizadas a inicios de los años ochenta, Long Term Parking , en la que el artista integra cincuenta y nueve coches estructura paralelepipédica de mil seiscientas toneladas de hormigón. Esta escultura se halla en una zona al aire libre, rodeada de árboles y, como es lógico, debe entenderse como una crítica de carácter ecologista.

Otros nuevos realistas.

ricard-César-1962
Otro de los artistas que tambien trabaja en el ámbito escultórico dentro del grupo de los nuevos realistas es César (1921). Formado en la Escuela superior de bellas artes de París entre 1943 y 1948, César empezó su trayectoria como escultor en hierro a inicio de los años cincuenta. El artista afirma que adquirió conciencia de lo que era la escultura moderna al ver obras de Giacometti y Brancussi, así como alguna de las piezas realizadas por pintores como Degas, Matisse o el propio Picasso- sus primeras obras están marcadas por el interés que le suscitan estos artistas. Sus esculturas en hierro representan, por lo general, animales e insectos esquematizados. El material aparece trabajado de modo que las superfi­cies tengan texturas de calidades ásperas y rugosas.


fotografía del artista mientras realizaba una expansión en público-César-1968




expansión nº 26-César-1962

A partir de 1958 cambiaría radicalmente y comenzaría a efectuar las denominadas Compresiones, construidas a base de fragmentos metálicos de diver­sas procedencia. Al poco tiempo, sólo utilizaría en sus comprensiones elementos procedentes de coches desguazados. En la obra de César, al igual que en la de Arman, se advierte la importancia otorgada al objeto detrítico que según Restany, responde claramente al deseo de apropiación de lo real.




el pulgar -César-1965
Entre 1965 y 1967, César comenzó a trabajar con material de plástico, con el que efectuó un Dedo pulgar enorme en rojo. A dicha etapa corres­ponden también las llamadas Expansiones, realizadas en poliuretano y ante el público, de manera que acaban adquiriendo carácter de Happening.







la ducha -Spoerri-1969

Daniel Spoerri (1930), rumano de procedencia, se dedicó al teatro en primer momento, antes de integrarse en el movimiento del Nuevo Realismo. Su obra también se caracteriza por recurrir al objeto descontextualizado para crear fragmentos de realidad, como en sus tableaux-pièges(cuadros-trampa).El artista pega sobre tablas los restos de comida, y los platos, vasos y cubiertos que hay en una mesa tras haber comido. La manera de adherirlos es tan perfec­ta que, desde lejos, se llega a tener la impresión de que se trata de pinturas y no de objetos extraídos del entorno. Para él, toda obra es el resultado del juego que se establece entre lo falso y lo verdadero, entre lo ilusorio y lo real. En sus ­realizaciones, el espectador se enfrenta ante una extraña mezcla de emoción y de ironía, en la que no falta un cierto sentido de nostalgia y de melancolía.



homenaje a Nueva York- Tinguely


el paríaso fantástico-obra conjunta de Tinguely y Niki de Saint-Phalle
Quizás ese interés que Spoerri muestra por lo lúdico fue el factor que determinó que se hiciera muy amigo de otro de los más significativos ar­tistas del Nuevo Realismo, Jean Tinguely, a quien conocía desde 1953. El suizo lean Tinguely 0925-1991) se había formado en la Escuela de artes y oficios de Basilea entre 1941 y 1945, Y desde el principio se mostró interesado por el cinetismo. Denomina a sus primeras obras relieves metamecá­nicos, y son, en realidad, cuadros móviles en los que integra motores. En 1960 se trasladó a Nueva York y allí entró en contacto con Robert Rauschenberg y ]asper ]ohns. Ese mismo año realizó su Homenaje a Nueva York: una gran maquinaria construida por él, dotada de movimiento y que además producía ruidos.situada frente al Museo del Arte Moderno, tras funcionar durante veinte minutos se autodestruyó.
Por primera vez, un artista había creado una obra cuyo tiempo de existencia estaba previamente planeado. El carácter destructivo inherente a muchas de la piezas realizadas por Tinguely es realmente sorprendente y va mucho más lejos de lo imaginable. Tinguely vivió etapas largas de vida en París y otras en Nueva York junto a su compañera. la escuItora Ni­ki de Saint Phalle. Precisamente, algunas de las escultura cinéticas más interesantes de Tinguely forman parte de conjuntos creados por ambos, como las que se encuentran frente al Moderna Museet de Estocolmo que datan de 1966, o bien la Fuente Strawinsky, junto al Centro Georges Pom­pidou, en París, realizada en 1983. Estos conjuntos escultóricos sorpren­den tanto por sus formas -las de Tinguely son metálicas y poseen motores que les otorgan movimiento- como por los vivos colores de las piezas creadas por Niki de Saint-Phalle.

la nana negra-Niki de Saint-Phalle
Cuando Niki de Saint-Phalle (1930) se unió al grupo de los nuevos realistas en 1961 tenía tras sí una trayectoria bastante sólida como pintora. En su obra se advertía la influencia de Dubuffet, sobre todo en la adopción de materiales extrapictóricos, un hecho que, más tarde, aprovecharía tam­bién en el campo de la escultura. En sus primeras piezas tridimensionales empleó la técnica del collage y obtuvo resultados muy novedosos, como se aprecia en la obra King-Kong. Desmembrado el grupo en 1963, Niki de Saint-Phalle imprimió un giro radical a su carrera e inició las escultura de gran tamaño, en poliuretano pintado con colores vivos y brillantes, que responden al título genérico de Nanas. Se trata de grandes mujeres -llegan a tener hasta cinco metros de altura- que adoptan posturas for­zadas y ridículas. Poseen un tinte de ironía y puede descubrirse en ellas una crítica a determinadas actitudes antifeministas.
Otro de los artistas que colaboró con el grupo de los nuevos realistas el mismo año que Niki de Saint-Phalle fue el búlgaro Christo (1935). cuyos estudios se habían desarrollado en la Academia de bellas artes de Sofía y Viena entre 1953 y 1957. Tras breves estancias en Praga y Viena, decidió trasladarse e instalarse en París. Sus primeras obras más significativas son objetos descontextualizados, envueltos en papeles y telas que después ataba perfectamente con cuerdas. El objeto puede reconocerse por su for­ma, pero sus características resultaban una incógnita debido al envoltorio que los cubre. Más tarde, la evolución de este artista implicaría un cambio profundo en su actitud, pues actualmente se ha decantado hacia una mo­dalidad que conecta más con el llamado Environmental Art que con cualquier otro tipo de manifestación.
De todos los nuevos realistas, el que más se acerca a la iconografía ya la estética propiamente pop es Martial Raysse (1936), autodidacta, y cuy obras de fines de los años cincuenta son assemblages de objetos encontra­dos. Algo después, sin embargo, se decantó por efectuar pinturas , empleando la técnica del spray con acrílico sobre tela. Los temas son, general­mente, figuras femeninas o rostros de mujer superpuestos a almibarados paisajes. Colores chillones, más que vivos, y en ciertas ocasiones fluorescentes, convierten estas obras en un claro ejemplo del fenómeno kitsch.
Los restantes componentes del Nuevo Realismo, Jacques de la Villaglè , Raymond Hains y François Dufrêne, optaron por adoptar el 1enguaje del collage exclusivamente. Sus obras están constituidas por grandes superficies, sobre las que adhieren todo tipo de papeles procedentes de recortes de revistas, periódicos, carteles anunciadores, etc. Resultan muy vistosos desde un punto de vista cromático, pero son excesivamente similares entre sí.



Fuente:”historia universal del arte”últimas tendencias. Lourdes Cirlot. Editorial Planeta.1994

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